
Un día
Un día intenté...
Yo intenté desesperadamente hacerte sonreír.
Tú posees una sonrisa tan preciosa que es pecado esconderla.
Pero tú no sonreíste.
Era imposible estimular los músculos de tu rostro.
Pensamientos terroríficos lo congelaban... Tan bello rostro se había convertido en alma oscura.
E intentaba, intentaba sin cesar, sin miedo y con todas las mejores intenciones del mundo, hacerte sonreir.
Faltó poco para que te empujara al lago para que el alma oscura que te invadía, segundo tras segundo, se fuera de ti y cayera a lo hondo de él con lo pesada que era sobre ti.
Estabas atontado y te agarré y te cacheteé dos veces para despertarte.
Te tomé en mis brazos y miré intensamente a tus ojos, diciéndote: “Te amo”.
Tú, finalmente, levantaste la mirada a la altura de mis ojos, y fijándome respondiste: “Ya no te amo, mi amor”.
Y fue solamente en ese entonces que el alma oscura te abandonó y pasó a mí...
- Swan ©-
3 comentarios:
¡Oh!
Esta es muy muy triste. Pero tiene su moraleja: Nunca hay que hacer por los demás lo que los demás deben hacer por sí mismos, jejeje
Aún así, ¡qué desconsiderado, oye!
¿Desconsiderado por qué? No entiendo.
¡Son las malas jugadas del amor...historia de la vida...lo más normal del mundo!
Lo que pasa es que la mujer sin saberlo tocó el tema diciendo "te amo", y fue ahí dónde el hombre se enganchó y sacó la verdad que tanto turbaba su espíritu. Lo malo es que no sabía cómo decirselo. (Bien podía haber sido un hombre que se lo decía una mujer, pero como puse "atontadO" se echó a perder lo neutro)
Es triste, ¡claro que sí! Pero al mismo tiempo es otra forma de crecer, aunque duela, aunque uno sufra por dentro.
Un abrazo.
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